Amigos del Mercado, Diego Martinez Burzaco

El impacto del riesgo político en tu portafolio

By On diciembre 14,16

En un mundo dinámico y cambiante, un inesperado riesgo se suma a la lista a considerar al momento de hacer una inversión. Te cuento en detalles de qué se trata con ejemplos claros y concretos.

Quien diga que una inversión bursátil es libre de riesgo, está faltando a la verdad. Invertir en acciones o bonos a través de la Bolsa es riesgoso, pero también los retornos esperados son mucho más interesantes que los instrumentos tradicionales que son más seguros como un depósito a plazo fijo.

Cuando hablamos de riesgo, el principal que se nos viene a la mente es el de perder parte del capital que invertimos. Ése es el real peligro de cualquier inversión bursátil. Si la operación no funciona tal cual lo anticipamos inicialmente, estamos ante un problema para nuestros ahorros.

Pero, ¿qué es lo que realmente puede fallar?

En inversiones identificamos tres tipos de riesgos:

1. Riesgo de Mercado: como su nombre lo indica, este riesgo se vincula con la posibilidad de que el activo financiero en el que se invierte baje de precio por una cuestión de la tendencia del mercado. Si cae toda la bolsa, es probable que el instrumento en cuestión pueda verse afectado por la inercia de la caída del mercado en general.

2. Riesgo de Liquidez: en materia bursátil, se denomina liquidez a la posibilidad de comprar y vender rápidamente a precios “razonables” un activo financiero por parte de un inversor. Si un instrumento es líquido, sea una acción o un bono, entonces la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta es pequeña y un inversor puede hacer la transacción que desee sin tener que convalidar precios que estén fuera de un rango de normalidad.  En cambio, cuando un activo es ilíquido, puede ocurrir que quien quiera comprar el mismo deba hacerlo a un precio más alto y quien quiera venderlo lo haga a un precio mucho más bajo del “normal”. Ese riesgo puede costar mucho dinero.

3. Riesgo de Tasa de interés: en el caso de una inversión en acciones, si sube la tasa de interés los precios tienden a estar presionados porque el valor presente de los flujos futuros de las empresas es menor; en tanto, en el caso de una inversión de bonos, si sube la tasa de interés, el precio del bono baja, pero también se pueden reinvertir los flujos a un retorno más alto (hay que ver efectivamente cuál es efecto que predomina, si el de precio o el de reinversión).

Los anteriores son los riesgos más tradicionales a los que se suelen asociar las inversiones bursátiles. Pero no son los únicos. En particular, creo hay uno que se suele subestimar muchas veces y no es un dato menor.

Estoy hablando del riesgo político.

En las economías emergentes, con políticas económicas que fluctúan de un extremo a otro según los políticos de turno, este riesgo es mucho más visible.

En Argentina, fiel representante de los movimientos pendulares de los emergentes existen innumerable cantidad de ejemplos:

– Año 2005: El presidente Néstor Kirchner llama a un boicot contra Shell por subir la nafta.

– Año 2008: El Gobierno de Cristina Kirchner nacionaliza los fondos de pensión privados.

– Año 2012: Se estatiza la principal empresa de petróleo privada (YPF).

Y así sucesivamente.

En economías emergentes, el riesgo político es uno de los que no podemos soslayar al momento de decidir inversiones bursátiles.

Sin embargo, un aspecto bien propio del mundo subdesarrollado ahora se está haciendo presente en los países de mayor grado de desarrollo. Un claro ejemplo es lo que estamos atravesando en estos días con el fenómeno Donald Trump en Estados Unidos.

Podemos llamarlo populismo, demagogia o ponerle cualquier otro nombre propio, pero lo cierto es el que riesgo político es uno a considerar, a partir de ahora, al momento de invertir en empresas estadounidenses.

En la última semana, Donald Trump atacó abiertamente a dos empresas que tienen contratos vigentes con el Estado por aplicar sobrecostos en diversos presupuestos. Las compañías acusadas de “estafas” a las arcas públicas fueron Boeing (BA)  y Lockheed Martin (LMT), siendo la cuenta de Twitter del presidente el canal utilizado para denunciarlas públicamente.

En el caso de Boeing (BA) el impacto en las acciones fue limitado, ya que se dieron a conocer nuevos contratos que la productora de aviones firmó con diversos países mitigando el riesgo Trump.

Pero en el caso de LMT la acción cayó el día lunes un 2,5%, haciendo perder a la firma casi US$ 2.000 millones de capitalización bursátil por un solo “tuit”.

Pero estas compañías no son las únicas que están en la mira del presidente electo. Ya ha acusado abiertamente a las grandes empresas de origen estadunidense que no traen su dinero al país y eluden millones y millones de dólares en impuestos.

Entre ellas Apple (AAPL), Google (GOOG), Microsoft (MSFT)

De esta manera no es de extrañar que las acciones apuntadas por Trump, a excepción de Boeing por las razones previamente señaladas, hayan tenido una performance inferior al promedio del mercado en el rally post elecciones presidenciales.

Lo anterior sugiere que el riesgo político ya no es una variable a considerar únicamente en mercados emergentes sino también que se hace presente, con fuerza, en este nuevo Estados Unidos que comenzará a regir a partir del 20 de enero.

Sugiero estar atentos a esta nueva tendencia que recién comienza.

A tu lado en los mercados,
Diego Martínez Burzaco.

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